¨El término «cortar y pegar» se ha establecido en nuestro vocabulario cotidiano a partir del uso generalizado del ordenador como herramienta de trabajo. Cortamos y pegamos fragmentos de un discurso interminable de textos, cartas, informes, como algo sin mayor problema: ponemos y quitamos, cambiamos el orden, sin llegar al papel.¨

¨Sin embargo hay una técnica, un subgénero que encabalga la fotografía con la pintura, con el objeto único, con esas obras que los artistas, incluso antes de la fotografía, tocan y realizan con sus propias manos, sin posibilidad de hacer series, la obra única por excelencia. Hablamos del collage, del fotomontaje, del fotocollage, de esas obras que atraviesan la historia del arte desde las vanguardias y abducen a la fotografía desde el principio. Ese arte en el que es el ojo el que se convierte en una cuchilla afilada y corta, amputa, secciona una realidad ya dada por la pintura, por el dibujo y, finalmente, por la fotografía.Y este es uno de los aspectos más importantes de esta técnica de superposición y fragmentación: la crítica social, la ironía, el combate político, la burla de una realidad, el combate visual con lo preestablecido. No siempre se trata de recortes de fotografías que se pegan sobre una superficie para construir otra imagen…. Pero también puede ser el resultado de una compresión de imágenes, en cuyo proceso ineludiblemente se pierde parte de los originales, de su calidad, pues estas imágenes previas son simplemente materiales para la construcción de la obra final.¨

El ojo que corta como un cuchillo
Rosa Olivares