El artista no aspira a hacer la obra de arte, sino a ser él mismo en su realización permanente, en su devenir, en su búsqueda. Se va manifestando a sí mismo a través de su capacidad de revelación de ese absoluto que lo rodea. Él no se revela, él no se expresa. La obra no es hija de él sino que es testimonio de la relación de él con el mundo.

Antiestética.
Luis Felipe Noé