¨Pero tampoco pongo en cuestionamiento lo que la palabra artista significa. Por ello quiero que se entienda una mera referencia a aquellos que se permiten desarrollar algunos mecanismos desalienantes a través del acto creativo, lo que los lleva a ser aprendices de brujo, ésos a los que me refiero en este libro.¨

¨El arte no es un trabajo expresivo de individualidades, sino de relaciones de esos individuos que se llaman artistas, con lo circundante.¨

¨A uno y a otro, papanatas solemnes, les respondo: La ¨obra de arte¨ es un mito, una idealización. Es más importante el esbozo de un creador, porque está lleno de potencial de vida que la perfección de un seguidor porque ésta es simplemente un cadáver.¨

¨No hablo del artista y la obra sino de la obra como límite entre dos fenómenos diferentes. El quehacer del artista y el enfrentamiento de todo el mundo frente a su quehacer.
El quehacer es mucho más que la obra, y si esta nos importa es porque nos habla del quehacer.¨

¨El caos no existe, lo que pasa es que llamamos caos a algo del que carecemos de módulos para entenderlo. Osea que caos, el desorden, es en realidad un orden que no entendemos. Es un orden haciéndose, es un orden abierto.
¿Qué es caos? caos es desorden, o mejor dicho, ausencia de todo orden conocido como tal. ¿Qué es asumir el caos? es hacerlo propio al desorden. Entenderlo en todas sus posibilidades. Encontrar nuevos módulos.¨

Antiestética.
Luis Felipe Noé