«El muralismo es fruto de una época convulsa. los primeros murales que se pintaron al final de la guerra revolucionaria fueron parte del esfuerzo de sanar las heridas anímicas de los mexicanos. En aquel ambiente de reconstrucción nacional, los artistas que recibieron muros en antiguos templos católicos y edificios virreinales definieron la misión del arte público: transformar y regenerar el espíritu humana, la conciencia social y política y la propia actividad artística.»

Nueva revisión del muralismo mexicano y su expresión moderna.
Eduardo Subirats